14.5.06

Manual para no pegar ojo en toda la noche



S. sigue alojada en mi casa, comiendo en mis platitos, bebiendo de mis botellitas y acostándose en mi camita. Yo sigo con esos dias acostada en el sofá, con una rigidez de cuello que ennoblece mi rostro pero lo baña de mala leche. La pregunta de hoy es: dejando aparte la generosidad de la amistad, lo de "esta es tu casa, vente cuando quieras", los amigos y las visitas...¿no estarían más cómodos en un hotel? O, ¿no sería razonable que el anfitrión se fuera a un hotel, para que todos pudieran descansar?.

Amigos y amigas, recordad: casa con un dormitorio, mala es para invitar. Y, de propina, una reflexión: comprad sofás cómodos, porque nunca se sabe cuando se puede aterrizar allí.

1 Comments:

Anonymous ella y su orgía said...

¡Ay, mi osita! Eso nos pasa por generosas. Yo soy aprendiz de mala malísima, aunque nefasta, he de decirlo.

Me parece a mí que de la amistad a la enemistad sólo hay un paso: una contractura muscular debida a las malas noches gastadas en un sofá.

Besos de carmín rojo.

3:11 PM  

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